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Mundial de escritura: Alma al aire

Odio pelear por tonterías. La gran mayoría de nuestras peleas eran por estupideces y éramos tan tercos que ninguno daba el brazo a torcer. Nos mirábamos fijamente, los dos emputados hasta la médula y en ese duelo de miradas que había entre los dos, entraba ese cariño que nos teníamos y uno de los dos sonreía y nos reíamos y era tema olvidado. No recuerdo ninguno de los temas por los que discutimos, pero sí recuerdo ese momento cuando tus ojos brillaban y te reías a carcajadas o entre risas me decías te amo.

¡Qué felices éramos entonces!

Extraño esos días cuando las cosas simples nos hacían felices y ni nos dábamos cuenta. ¡Te extraño! Y no sé cómo expresarlo sin sentir desmoronarme. Me costaba mucho pensarte sin llorar y durante seis meses completos, no pude ver nada relacionado contigo, escuchaba tu nombre y me largaba a llorar ¡y ni me digas que hable de ti! Era lo peor que me podía pasar porque no había forma de calmarme entre las lágrimas y el nudo en la garganta. Me fui lejos y no volví hasta ahora a la casa ¡está llena de polvo y bichos! Y ahora no puedo gritar para que vengas a ayudarme y sólo me queda estornudar hasta que las alergias se vayan con el recuerdo.

Sé que vine a esta casa a acomodarla y a limpiar, pero siento que vine buscando a alguien que ya no está. Y no sé qué duele más: si ver el paso del tiempo aquí, en lo que fue nuestra vida juntos o que confirmo ahora que ya no estás.

Me siento con fuerza para retomar mi vida, aquí, donde quisimos construirla juntos, donde planeamos el jardín, el estudio, hasta la cocina y la isla donde íbamos a probar ese libro de cocina que nunca logramos poner en práctica.

Vine aquí buscándote, mientras más veo las cajas con cosas tuyas, más me doy cuenta de ello. Vine aquí esperando verte de alguna manera ¿es posible? Mientras guardo tus camisas y cierro las cajas, empiezo a llorar, me seco las lágrimas rápido y me rio, no es el momento de ponerme triste porque ya no estás aquí para evitar que llore o consolarme. Y aunque no estés, quiero despedirme correctamente, por eso esperaba encontrarte, quería decirte adiós de manera apropiada.

He empezado a redecorar aquel galpón viejo que queríamos comprar los dos. Lo compré, está a medio camino todavía de cumplirse en la cafetería que queríamos hacer, pero poco a poco va tomando forma. Jaime me ayudará con la estructura, para darle ese aspecto más de cafetería de los ’70, como vos querías. Yo he pintado las paredes, te dejo la foto para que la veas. Creo que si estuvieses aquí estarías loco de la alegría.

Quiero que sepas que no ha sido fácil, que me he caído y me he levantado tantas veces que no sé cómo contarlas; que te he extrañado a mares y que todavía escucho tus audios. No quiero olvidarme del tono de tu voz, me aterra pensar que un día vas a desaparecer por completo de mi mente y de mi vida. Y no quiero eso, quiero ser capaz de vivir con tu recuerdo y con tu ausencia ¡no quiero olvidarte! Quiero ser capaz de recordarte y que no me duelas, de estar en paz con esta ausencia que quema.

Quiero ser capaz de vivir sin ti sin que me duela. Es difícil, pero creo que he empezado a hacerlo. Voy a ser feliz, a cumplir nuestros sueños y a emprender los míos de nuevo. Sé que tengo tanto por hacer y quiero que lo sepas: estaré bien, te extrañaré siempre, te pensaré siempre y quizá, cuando vuelva a abrir estas cajas y vea tu foto, pueda mostrarte una sonrisa sincera, sin lágrimas y con los recuerdos más bonitos de todo lo que vivimos; con el tiempo por delante; con todo mi amor para abrazarte.

Quiero que sepas voy a ser feliz y algún día, te volveré a ver y a contarte lo feliz que fui. Hasta eso, espero que tengas tantas aventuras para contarme como yo las tendré para ti.

Por siempre tuya, Miriam.


Índice
Día 1: escribir un mail que no enviarían, ya sea por una imposibilidad real, por vergüenza o porque no pueden llegar a esa persona. En lo que dicen se juega algo que no se animan a decir: una confesión, un secreto o lo que se les ocurra.
¡Hola, soñadores! ¿Cómo están? Me uní a principio de mes al Mundial de escritura y este fue el primer día de participación. Daban una idea de la que había que partir (no es obligatorio, pero suma puntos al final del juego) y escribir al menos, tres mil caracteres. He contado palabras, pero empezar a fijarme cuantas letras y espacios hay en el texto fue algo nuevo para mí, que sólo miro ocasionalmente la barrita del contador de palabras de Word y ¡a pelarse!

Hay días que me costaron mucho más que otros. Empezar por este fue el peor de todos, al final, recurrí a un personaje ficticio que si era yo la que hablaba... ¡uff! Hice otras dos cartas que termine borrando y finalmente, me quedé con Miriam.

Espero lo hayan disfrutado y seguiré compartiendo mis avances de este juego.

¡Un abrazo!

Comentarios

  1. Bello relato sientes la tristeza y melancolía de la protagonista. Te mando un beso

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Me encanta que se transmitan esos sentimientos.

      ¡Un besito!

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  2. Que bonito y triste.
    Me gusto mucho
    un besito

    ResponderBorrar
  3. Hola Roxana!
    gracias por pasarte por mi blog. Con respecto al relato ha sido una experiencia pero me ha parecido igual que a todas una historia un poco tristona, pero hermosa. Gracias por compartirla.

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