sábado, 26 de junio de 2021

Mundial de escritura: Casa vacía

sábado, 26 de junio de 2021


Casa vacía
Su trabajo era sencillo: ver la casa, limpiarla y dejarla en condiciones para que pudiera ser vendida. No era un trabajo demasiado costoso pues, se veía bien cuidada por fuera y se imaginaba que por dentro no debía variar demasiado en su aspecto. Sacó las llaves y al entrar, comenzó a abrir las ventanas para que el olor a tiempo y a olvido se fueran dispersando de la vivienda. La luz entraba por los ventanales por lo que no le hizo falta encender las luces. La iluminación era preciosa y por medio de una de esas ventanas en una de las habitaciones del fondo, se podía ver un hermoso jardín. El paso del tiempo lo había dejado muy similar a una selva, con enredaderas, árboles y otros arbustos colmando el espacio y adueñándose de él sin quien los guie, pero no dejaba de perder su encanto.

Se sintió satisfecho con eso, empezaba muy bien con tan sólo darle una mirada, así que se dedicaría a ver las cosas que podía dejar en la vivienda y aquellas de las que se iba a deshacer. Empezó por el cuarto que daba al jardín del que sacó mucha ropa de mujer y varios libros, había algunas otras chucherías, pero nada realmente significativo que no pudiera entrar entre las cosas personales. Se tomó su tiempo y fue apilando todo lo que no eran muebles y adornos en diferentes secciones y así, paso cuarto por cuarto hasta que llegó el atardecer y se vio en la última habitación. Era la más oscura, apenas le entraba la luz por la ventana debido a un muro de la casa del vecino, aún así, era la más grande de todas y la más vistosa también. La cama de dos plazas y media estaba en el centro de la habitación junto a dos mesitas de luz de algarrobo de cada lado. Estaba casi seguro de que iba a dejar aquellos muebles. El ropero estaba en un pasillo largo que conducía hacia el baño: era la única habitación que contaba con baño privado. Antes de dedicarse a ver la habitación, fue directo al ropero, sabía muy bien que lo que era ropa debía guardarlo con lo demás, luego, iba viendo objeto por objeto de manera más detallada y separando aquello que podría dejar a modo de decoración y lo que se llevaría. Pero el armario era diferente a todos los demás, por empezar, tenía llave y no estaba a la vista. Buscó en las mesas de luz, en la cama, los joyeros y casi todo lo que había a la vista en la habitación, sentándose en la cama cansado y desilusionado ¿iba a tener que volver otro día para ver qué había en el interior del ropero? Se echó de espaldas en la cama, su espalda agradeció lo mullido del colchón y se quedó mirando al techo, fue entonces que vio la lampara del ventilador de techo, ahí, tenía cuatro adornos en forma de cuenco que estaban mirando hacia arriba y el material opaco, pero que con la luz reflejaba sombras, le decía que ahí dentro había algo guardado. Así, se quitó los zapatos y se paró sobre la cama buscando en el interior y encontró la llave, pequeña y de color bronce, con algo de tierra y telarañas que sopló y quitó con rapidez.

Emocionado y más cerca de terminar, bajó y se apresuró a usar la llave para abrir el ropero. Sintió su corazón palpitar y retumbar los latidos en sus oídos cuando giró la llave. No supo por qué, pero era diferente a las otras habitaciones, había algo diferente, inusual y la curiosidad por saber la razón por la que estaba el ropero con llave pudo más. Quizá había dinero, oro, joyas a precio invaluable, alguna obra de arte, quizá, había algo de valor que había que resguardar de la vista de los demás ¿y si era así? La suerte estaría de su lado y con eso, nunca más iba a tener que volver a hacer un trabajo como éste, se dedicaría a sus pasatiempos, a explorar cosas nuevas ¡a viajar! Había tanto que podía hacer en el camino que más se emocionaba y cuando se dio cuenta, las manos le transpiraban, costándole dar la ultima vuelta de la llave y teniendo que secarse las palmas en el pantalón. El clic de la cerradura lo motivó y abrió las dos puertas ansioso.

Y se desilusionó: no había nada más que ropa en él.

Se sintió estafado y todos los sueños que había ideado en esos segundos que tardó en abrir la puerta se esfumaron como el polvo de la llave que encontró. Movió el tapado que estaba en medio del ropero, asegurándose de que no había nada escondido detrás de eso y sólo se encontró con la pared. Suspiró frustrado y algo tomó su mano. Se aferró fuerte a su muñeca y lo jaló hacia el interior. Él se aferró con su mano libre a la puerta del ropero, haciendo fuerza con sus pies para que no lo absorbiera al interior de él.

—No luches —escuchó detrás de él y vio una máscara deformada, con los ojos sangrantes y una boca ancha, ¡enorme! que casi llegaba de oreja a oreja. Parecía tener una peluca vieja y roída que caía por la frente y a los lados. Él, cuando vio eso, se asustó aún más y su mano resbaló por el miedo y el sudor, finalmente, perdiendo la batalla con la sombra del ropero.

El grito del hombre se escuchó fuerte y se fue perdiendo poco a poco como si se alejara. La misma mano negra que antes lo había sujetado, salió de entre las prendas y cerrando el puño, hizo el pulgar arriba, entonces, las puertas se cerraron. La máscara, que hasta entonces flotaba en frente del ropero, emitió una risa fuerte y profunda y giró tres veces sobre sí misma tan rápido que el cabello se volvió una sola línea de color oscuro y poco a poco, dio forma a un cuerpo humano. Un hombre alto, de unos cuarenta años, vestido de traje negro y con sombrero apareció frente al ropero y cerró la puerta con llave, volviendo a esconderla donde estaba antes. Las cosas que antes había separado el sacrificio volvieron a su lugar como por arte de magia: él controlaba todo en la casa.

—Tardaré más en conseguir el próximo sacrificio, pero pronto, serás libre —le dijo al ropero, apoyando la mano sobre las puertas con una sonrisa confiada y porte elegante.

Salió de la habitación y cerró la casa, caminando por la calle, buscando al siguiente que le haría el favor de ayudarlo a mudarse.

Día 2: escribir un texto en el que ustedes quedan a cargo de cerrar una casa. Puede ser porque la persona que vivía ahí se mudó o se murió, ustedes deciden. ¿Qué sucede con todo lo que hay en su interior? ¿Qué decisiones va a tomar el narrador?
¡Bienvenidos al día dos! Otro texto difícil. No dejaba de asociarlo con algo muy personal y me costó muchísimo arrancar (que para mejor, en el mundial se entusiasmaron con esto de la autorreferencia y las experiencias personales ¡a full!). Así que empecé a escribir muchísimas veces y todas las borré. Después de un café y un poco de aire, salió esta cosa.

Me hubiese gustado escribir un poco más, pero me había excedido en la cantidad de caracteres (son tres mil, podías excederte, pero al final, si el texto era elegido había que recortarlo a cuatro mil y no daba). Así que quizá a futuro, traiga algo más sobre este personaje y sus planes.

¡Un abrazo!

4 comentarios:

  1. ¡Hola Roxana!
    Cuanto tiempo, eh? Me alegro por tu regreso.
    En cuanto al texto del Mundial de escritura, me ha gustado mucho. La sugestión, incertidumbre, inquietud y suspense que creas con el protagonista es magnífica. Es muy visual e imaginativa.
    Saludo!

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    Respuestas
    1. ¡Hola! Qué lindo volver a leerte <3
      Me encanta leerte. Me alegra que hayas disfrutado del relato.

      ¡Un abrazo!

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  2. Genial relato, adoro xomo manejas el suspenso. Te mando un beso

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