Soñando uno de tus sueños

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Soñando uno de tus sueños

Oscuridad que engendra oscuridad

Oscuridad que engendra oscuridad
El siguiente contenido presenta material explítico, sexual y/o violento no apto para menores de 18 años o personas sensibles.
Le había dicho que no, pero Kouji era Kouji y era muy difícil hacerlo ceder cuando se le ponía algo en la cabeza, en especial, si tenía que ver con Takuto. Si dependía de él, lo tomaría y encerraría en esa habitación por el fin de los tiempos. Él no necesitaba la música, Takuto tampoco necesitaba el futbol y con lo que había ganado en sus años de estrella podría vivir tranquilamente el resto de su vida sin necesidad de volver a poner un pie en un escenario. No lo necesitaba ni lo quería, sólo quería a ese hombre. Kouji vivía y moría sólo por un hombre y de eso no existía vuelta.

Esa noche, él sólo pensaba en eso. En realidad, siempre pensaba en eso. Shibuya le reclamaba, pero ya era tarde. Él ya estaba obsesionado con Takuto Izumi y nada lo podría hacer cambiar de parecer, salvo la muerte que lo arrastraría sin poder arrebatarle su amor por él. en su momento, lo había pensado: su amor por él lo llevaría a hacer una atrocidad. Sin embargo, Takuto sabiendo eso, se quedó: no fue a jugar a Italia por él.

Cada fibra de él estaba compuesta por Izumi. Su sangre, sus pensamientos, cada célula en su cuerpo. Su corazón latía por él. Kouji sabía que era egoísta, sabía que estaba loco, pero no era capaz de ser de otra manera. Y tenía miedo, tenía mucho miedo de que sólo él sintiera de esa manera.

Izumi tenía un brillante futuro en el futbol, él lo sabía bien. Ahora, de nuevo tenía una propuesta que no podía rechazar, pero una vez más, lejos de él. Europa ¿por qué tan lejos de Japón? Otro país, otra vida… e Izumi lejos de él. En sí, no le disgustaba que Izumi se fuera a otro país, pero sí le disgustaba que ese amor fuera creciendo a tal punto que él terminara siendo un accesorio.

Él estaba loco por Izumi.

Izumi lo quería.

Kouji se decía mil veces que no importaba si tan sólo lo quería, importaba que estuvieran juntos y nada más. Pero cuando lo veía correr en el campo tras la pelota, Takuto estaba tan lejos como las estrellas en el cielo. Tenía la certeza de que un día le saldrían alas y no lograría alcanzarlo jamás una vez alzara vuelo ¿y cómo podría? Mientras Izumi era ligero como una pluma, él tenía el peso metálico de su brazo que le impediría alzar vuelo esté donde esté.

—No vayas —pidió en tono de súplica, casi sin quererlo. Su voz se había impregnado de esos sentimientos. La piel morena de Izumi brilló cuando le dio la luz. Sus ojos fieros y penetrantes se centraron en él. Esa mirada que lo volvía loco y que había deseado durante seis años hasta dar con el propietario de ojos feroz y tenaces, que llegaban a lo más profundo y oscuro de esa alma desgastada que tenía.

—Kouji.

—¡No lo hagas!

La desesperación se apoderó de él y lo abrazó, tirándolo al suelo. Takuto se revolvió entre los brazos de él, especialmente, por el escalofrío que le había dado el sentir el frío brazo de metal contra su piel tibia. Kouji ya no pensaba y tenía aquella imperiosa necesidad de alejarlo del mundo, de todo y no estaba dispuesto a cambiarlo. Lo deseaba, lo quería, lo tendría a pesar de cualquier cosa que sucediera en el mundo: su destino estaba dirigido hacia una sola persona y era Takuto Izumi.

Takuto no volvió a forcejear, se dejó estar debajo de Kouji. Esos malditos ojos tristes lo podían en más de una manera y quería evitarlos a toda costa. Kouji le besó el cuello, la clavícula y cuando le quitó la camisa, lo ató con ella evitando que moviera sus manos.

—Maldito bastardo. Desátame —le ordenó intentando quitarse el amarre. Kouji sonrió y lo calló con un beso que Takuto respondió con un mordisco. La sangre se mezcló con su saliva, pero no lo detuvo.

Takuto sabía que él era el único que tenía el privilegio de destruirlo y Kouji lo aceptaba sin rechistar.

Él, le arrancó el pantalón de un tirón. Había roto el carril del cierre, pero no le importaba ya, sólo quería poseer el cuerpo moreno una vez más. Se inclinó hacia el frente y lamió sus tobillos. Takuto intentó patearlo, pero lo sostuvo con fuerza con una mano y con su brazo metálico sobre el otro pie, no tenía más movimiento. El cabello blanco de Kouji caía encima suyo, haciéndole cosquillas en la planta del pie izquierdo mientras él lo besaba y subía lento por su piel, entre besos y marcas que dejarían varios días encimas diciéndole al mundo que era de él.

Él era una bestia que se llevaba puesto todo, pero Takuto era el mismo diablo con el poder de destruir a la bestia. Apenas siguió los movimientos de Kouji, cerrando los ojos, sólo el movimiento de su lengua fue el que marcó el camino hasta su ingle. Kouji se detuvo antes de llegar ahí mientras su pareja levantaba las caderas ansioso.

«Maldito bastardo» pensó levantando la cabeza y renegando de que lo dejara con las ganas. Estaba excitado y Kouji llevaba esa promesa de complacerlo en la yema de los dedos y justo ahora, lo dejaba con las ganas.

El cantante alzó la cabeza, sin decir una palabra, se corrió el cabello y relamió sus labios. Takuto de nuevo maldijo y se sacudió buscando rozar su piel con la de él una vez más y que lo complaciera. Pero Kouji se estaba tardando y él sólo pensaba en que quería que lo destruyera con su cuerpo, paso a paso. Respiró agitado y Kouji se inclinó encima engullendo su miembro erguido en su boca. Acarició su ingle y luego, sus dedos caminaron curiosos hacia su trasero presionando levemente alrededor de su ano. Izumi se contorsiono ante el contacto, no tenía demasiado movimiento por lo que Kouji lo mantenía sujeto.

—Hazlo de una vez —jadeó ansioso y eso sólo causó una reacción mucho más provocadora en su pareja. Kouji le dirigió una mirada afilada, de esas que cortan el papel en el aire y se sintió una víctima a quien veía y manejaba como quería: acababa de decir justo lo que Kouji ansiaba oír: quería que le suplicara por más.

—Quédate conmigo —le susurró en el oído colocándose en su entrada y empujando fuerte dentro de él. Takuto gruñó y gimió algo inentendible. Kouji soltó un gemido lastimero sujetando una de sus piernas contra su cuerpo y de nuevo, volvía a dirigirle esa mirada triste, esa tristeza oscura que lo engullía. Takuto hacia tiempo se había dado cuenta de que esa oscuridad lo absorbía y sólo había más oscuridad, tampoco tenía muchas opciones considerando el camino que había tomado al quedarse con Kouji. Volvió a mirarlo y en cuanto Kouji apoyó su cabeza en el hombro de Takuto, con sus reducidos movimientos, levantó la cabeza y le mordió el cuello.

«Maldito bastardo. Maldito bastardo» pensó una y otra vez hasta que sintió el sabor metálico de la sangre en su boca y lo soltó. Y como si eso hubiese excitado más a Kouji, lo embistió más fuerte antes de buscar sus labios y saborear su sangre, su propia sangre mezclada con la saliva y el sabor de Takuto. Él mismo se daba cuenta de lo retorcida de la escena, de lo rotos que ambos estaban. Él sabía que era el único que tenía ese poder sobre Kouji y no iba a cederlo a nadie más.

A nadie.

Los cabellos blancos de Kouji cayeron sobre su mejilla haciéndole cosquillas, sentimiento que quedó obnubilado cuando volvió a moverse con fuerza. El brazo metálico de Kouji rozaba su pecho y le causaba escalofríos. Estaba demasiado frio y su cuerpo emitía tanto calor como un volcán en erupción. No se lo diría, pero él lo encendía de esa manera, como ninguna mujer había conseguido hacerlo. Recordaba la burla que le había hecho Hirose cuando lo violó diciéndole que le enseñaría lo que era el buen sexo, pero él se daba cuenta de que, lo mejor lo tenía ahí. Era extraño, loco, retorcido, ¡enfermo! Pero disfrutaba cuando Kouji le hacia el amor de esa manera, aunque odiara ver sus ojos, lo disfrutaba.

—Desátame —le ordenó.

—No quiero —respondió Kouji moviendo su cadera mucho más fuerte contra él. El sonido de sus cuerpos reclamaba toda la habitación como propia, sus jadeos y gemidos, todo era parte del paisaje que iban construyendo los dos.

—Desátame.

—¿O qué? —lo retó dirigiendo su mano hacia sus testículos, apretó su dedo pulgar contra ellos y vio con deleite como Takuto se mordía el labio conteniéndose las ganas de gemir. ¿cuántas veces lo haría contenerse el orgasmo? Las que fueran necesarias hasta que aprendiera que nunca iba a escapar de él… a menos que lo matara.

—Me iré.

De repente, el silencio inundó la habitación. La mirada fría de Takuto se apoderó de Kouji que quedó quieto ante tal amenaza, pero al cabo de unos instantes, sonrió inclinando la cabeza hacia adelante. Su cabello cayó como una lluvia sobre su rostro y volvió a apretar las bolas de Takuto elevando su dedo lentamente por su miembro.

—Si estás atado, jamás te irás —aseveró él y volvió a embestirlo hasta correrse dentro de Takuto. Salpicó su trasero con su semen y no estando satisfecho con eso, quitó su miembro y terminó de correrse sobre su abdomen, cubriendo la cicatriz de su cadera con su semen como una muestra de superioridad. Aún no le había brindado el primer orgasmo a su amante y por cómo iban las cosas, no iba a dárselo hasta que consiguiera lo suyo: a Takuto por siempre con él.

—Desátame, idiota —bufó molesto y ansioso. Takuto se veía más que nada, desesperado por eso. Kouji, lo ignoró por completo y volvió a usarlo de almohada, apoyando su cabeza en su hombro, jadeando complacido y cansado.

—Muérdeme. Me gusta sentir sus dientes en mi piel, no sabes cómo me pone eso —lo miró de reojo y vio la fiereza que había en el rostro de Takuto. Nunca había sido alguien angelical, no, jamás. Izumi era ese tipo de hombre duro, feroz, y especialmente, de mirada ruda. Esa mirada llena de pasión y rabia era lo que lo había atraído antes y ahora, lo enloquecía en cada maldito momento. Él no dijo nada, resignado a que Kouji se saliera con la suya, suspiró y guardó silencio. Hacia rato que no forcejaba, estaba rendido a seguir atado y a merced del cantante, además, le dolían las muñecas y eso iba a dejar marcas en su piel y no tendría cómo disimularlo.

—Me quedaré —dijo mientras miraba el techo. Kouji se levantó de golpe, con los ojos tan abiertos que iban a salirse de sus orbes. Incrédulo, tomó el rostro de Takuto por el mentón y mantuvo la mirada fija con él.

—¿Lo dices de verdad?

—Sí —respondió y le dedicó una leve sonrisa, de esas tiernas y que eran capaz de derretir a Kouji o ponerlo a mil. En este caso, ambas situaciones eran perfectas. Besó a Takuto, aunque esta vez, con mayor delicadeza, ya no con la bravura de antes, sino con ternura, disfrutando de la textura de sus labios y el sabor de su boca. Delineó su mentón beso a beso, bajando por su cuello y su pecho hasta llegar a su cicatriz y lamerla junto a sus fluidos mientras una mano traviesa volvía a la entrepierna de Takuto. Kouji era demasiado para él, a veces, no estaba seguro de ser capaz de seguirle el ritmo y en otras, se olvidaba de qué es lo que hacía y por qué, como ahora donde su voluntad quedaba dispersa entre deseos; en las sabanas; en Kouji y en nadie más. El cantante saboreó sus labios acariciando la parte interna del muslo todo esto, sin dejar de mirar a su amado una sola vez, como si estuviera pendiente de cada una de las expresiones de Takuto. La piel morena brillaba por el sudor; sus ojos también emitían un destello llamativo, como los de un gato en medio de la oscuridad, un gato pardo que él no dejaría volver a escapar. El cantante sonrió y se acercó a su ingle, sacó su lengua y saboreó la punta de su miembro lentamente. Takuto gimió y pronto, acabó gruñendo malhumorado, con ese vocabulario tan vulgar que él tenía, pidiéndole, exigiéndole que lo folle de una vez y lo deje llegar al clímax. Esta vez, no lo dudó y metió su miembro en su boca. Su lengua presionaba contra el tronco al igual que sus labios y su mano, su única mano, masajeaba sus testículos, jugueteando con ellos, haciendo que él se contorneara en la cama y emitiera aquellos sonidos que amaba escuchar, los únicos que quería escuchar eran esos: cuando le daba placer a Takuto. No tardó mucho más en correrse. El semen se derramó por la comisura de sus labios y el jadeo cansado se hizo presente. El pecho de Takuto subía y bajaba con rapidez después de haberse corrido… después de tantos amagues que él le había hecho. Kouji se limpió los labios con la mano después de beberlo todo y se acostó al lado de él, cubriéndolo con la sabana.

—Desátame —volvió a exigir Takuto, pero él no le hizo caso. Lo cubrió hasta el pecho y lo abrazó luego de darle un beso en la mejilla.

—Será mañana.

Reto: Bondage
¡Hola, gente linda! ¿Cómo están? No podía no estar metida en mil retos a la vez y menos, si se trataba de uno donde podía explotar a Kouji con su lado masoca y destructivo.

Este fic es parte del Fictober, un reto de fanfics donde hay que cumplir una serie de consignas en treinta días. Y tengo más de la mitad hechos, así que los iré compartiendo por aquí. Y les adelanto desde ya que hay temas bastante interesantes que propone el reto.

Espero lo hayan disfrutado.

¡Un abrazo!

Mundial de escritura: La voz de mi padre

La voz de mi padre
El silencio de la noche y de sus sueños se rompió por el llanto de Kazuki. Los dos se removieron en la cama, pero él detuvo a su esposa de levantarse y fue directo a la habitación de los gemelos. Kazuki lloraba en la cuna e iba a despertar a su hermana a ese paso. Kakashi lo tomó en brazos y lo empezó a mecer intentando calmar el llanto. Sostuvo su cabeza y la dejó reposar sobre su hombro, aunque el niño seguía llorando. Apenas lo había tomado en brazos, el niño ya tenía abierto los ojos, así que iba a tener que hacerlo dormir luego.

—Papá ya está aquí —le dijo un par de veces y lo dejó encima del cambiador buscando un pañal limpio. Y mientras lo cambiaba, le hablaba. Le decía que era de noche y los niños buenos dormían, que cuando creciera, podría quedarse despierto más tiempo y ver el campo de estrellas en el cielo.

Hacía días que quería recordar eso. Escuchaba la voz de su padre, hasta lo había soñado, su voz desafinada entonando una canción de cuna que lo relajaba, pero que no recordaba del todo. Él no se sabía ninguna, exceptuando esa que no podía recordar. Y la que le escuchaba cantar a Fuyuki tampoco recordaba la letra, así que en cuanto terminó de cambiarlo, lo acunó contra su pecho cubriéndolo bien con su manta y comenzó a tararear hasta llegar y sentarse en la mecedora que estaba a la par de la cuna. La luz de la luna entraba por la ventana y la cortina a medio correr.

Poco a poco, con el movimiento y la voz de Kakashi, el niño fue cerrando los ojos hasta volver a quedarse dormido en sus brazos. Él, se quedó un rato más con su hijo, mirando su rostro plácido mientras dormía. Y no podía evitar pensar en su padre últimamente. Él lo había criado solo y ahora se daba cuenta de lo difícil que le había sido. Él tenía a su esposa, pero su padre no. Además de lidiar con el duelo de perder a su esposa, tenía que criarlo a él. Y Kakashi ahora se daba cuenta de que de niño él no había sido fácil.

—Ojalá llegue a ser tan bueno como tú —pensó mirando las estrellas por la ventana y se levantó a acostar al niño en la cuna. Lo cubrió con el edredón y con cuidado, salió de la habitación volviendo a la cama a descansar.

Volvió a la habitación y se metió en la cama con cuidado de no despertar a su esposa, aunque ella se removió en la cama, abrazándolo en cuanto se cubrió con las mantas.

—¿No te causaron problemas? —murmuró somnolienta Fuyuki, sin abrir los ojos.

—No, sólo se despertó Kazuki —respondió rodeándola con su brazo y dándole un beso en la frente— descansa, mañana será un largo día.

Él tenía una reunión con los dirigentes de las otras naciones. Odiaba esas cosas, pero tenía que hacerlas y ahora que Fuyuki se quedaba en casa para atender a sus hijos, él se sentía más solo que nunca en la oficina y los días parecían eternos. Pero lo valían si podía llegar a su casa y ver a su familia.

Se durmió acariciando el largo cabello de su esposa con una tranquilidad de la que nunca había podido gozar en su vida adulta. Entonces, en sus sueños, apareció su padre una vez más. Kakashi ya no era un niño como en aquellos días felices cuando estaba con su progenitor y lo anhelaba después de haberlo encontrado en el purgatorio.

—Kakashi —le dijo con su voz ronca y una sonrisa que se marcaba en su cara con las líneas de expresión que los años le regalaban. Kakashi se quedó expectante esperando que su padre le dijera algo más y entonces, lo vio mover sus labios, entonando la canción de cuna que él no podía recordar.

Sonrió y no supo en qué momento el sueño se disipó sólo quedando la voz de su padre cantando la canción. Sólo esperaba despertarse y recordarla así la podría cantar y tener más cerca a su papá.

北の七つ星流れる銀河に
Kita no nanatsu-boshi, nagareru Ginga ni
Las 7 estrellas septentrionales, en el río plateado de la galaxia

月の小船を浮かべて
Tsuki no kobune wo ukabete
Navega en el aire una barca lunar

夢を見つけよう
Yume wo mitsukeyō
En busca de sueños

黄金の鈴ならし渡る天の川
Kin no suzu narashi, wataru Amanogawa
Repican campanas doradas, atraviesa el río de la Vía Láctea

月の小船はゆれるよ
Tsuki no kobune wa yureru yo
El vaivén de la barca lunar

星の波うけて
Hoshi no nami ukete
Con las olas estelares

幸せはどこに遠い風の声
Shiawase wa doko ni, tōi kaze no koe
¿Dónde estará la felicidad? Dice la voz de un viento distante

月の小船を追いかけ
Tsuki no kobune wo oikake
Y a la barca lunar le sigue

流れ星のひとつ
Nagareboshi no hitotsu
Una estrella fugaz

北の七つ星煌く正座よ
Kita no nanatsu hoshi, kisameku seiza yo
Las 7 estrellas septentrionales, una constelación resplandeciente

月の小船はゆれるよ
Tsuki no kobune wa yureru yo
El vaivén de la barca lunar

ゆらゆらりゆらり
Yura-yurari-yurari
Va y viene y va

ゆらゆらりゆらり
Yura-yurari-yurari
Va y viene y va

Día 6
¡Hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Hace tiempo que venía queriendo hacer este fic y con el mundial de escritura ¡lo terminé! Fanart incluido (que verán en mis redes sociales). Quería retratar a Kakashi en una situación así ¡me parece tan lindo! Porque su padre fue una gran referencia para él y a pesar de no tenerlo gran parte de su vida, quiere recordarlo para ser un mejor padre. Para los que son ajenos a esta historia, Kakashi creció sin su madre y cuando era muy chico, perdió a su padre después de que su suicidó. Así que tiene pocos recuerdos de su infancia, pero los atesora. La canción es una canción típica japonesa, de cuna. No la encontré en Youtube, así que se las debo. Espero que lo disfruten. ¡Un abrazo!

Durmiendo con la Luna

Durmiendo con la Luna
Llevaba rato mirando la pared… o el vacío en frente de ella. El piso, el techo, las paredes, todo alrededor era de un blanco impoluto que causaba ansiedad. No había nada a su alrededor, sólo ella. Ni una ventana, ni una puerta. Sólo ella encerrada en ese espacio blanco. Una luz se colaba por algún lado y después de un rato de inspeccionarlo se rindió sin saber de dónde provenía la luz. No había focos ni agujeros ni una fuente de luz, pero la habitación estaba iluminada.

¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué había sucedido cuando ella se durmió? Intentó recordarlo, se durmió con la luna en la ventana y debería despertarse con los rayos del sol de la mañana, en cambio, ni siquiera estaba su cama debajo de ella cuando abrió los ojos. Más lo pensaba y peor se ponía ¿quién? ¿Alguien había entrado a su casa mientras dormía? ¿Cómo? Se frotó los ojos y se echó en el suelo, abrazando sus piernas y escondiendo su cabeza mientras se mecía.

Iba a estar bien, lo estaría. Encontraría la forma de salir. Despertaría de este mal sueño, saldría de este espacio blanco. Alzó la vista y miró alrededor y entonces, se puso de pie y comenzó a correr alrededor, pero el espacio era limitado y pronto, se cansó y se volvió a echar en el suelo.

Cansada, suspiró y cerró los ojos y al volver a abrirlos, la ventana con la luna estaba frente a ella. Su cuarto se fue dibujando con los rayos de luz que entraban por el exterior. Ella sonrió tranquila, todo había sido parte de una ilusión. Caminó hacia su cama, levantó la manta y se acostó en ella.

Desde la ventana, la veían desde el exterior, durmiendo en el suelo, en una blanca habitación.

Reto: Imagina que un día despiertas en una habitación completamente vacía cuya blancura te hace perder la perspectiva del tiempo y del espacio.


¡Hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Me uní a un reto semanal de Ludus y participé casi sobre la hora con este relato. Me agrada bastante, aunque ese día estaba bastante inspirada y sentía que la idea daba para extenderla más, pero sólo permiten un máximo de 300 palabras, así que llegue bastante justa a dar forma a la idea.

Voy a ir subiendo lo que me falta del mundial de manera intercalada con otros retos y cuentos que surgieron sin disparadores. Espero les guste.

¡Un abrazo!

Musictober: BUCK TICK

Musictober: Buck Tick
01
Hamushi no you ni
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02
Bolero
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03
Rain
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04
Yumemiru Uchuu
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05
Kemono-tachi no Yoru
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06
Jonathan Jet-Coaster
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07
Guernica no yoru
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08
Umbrella
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09
Misshitsu
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10
Not found
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11
Sophia Dream
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12
Flame
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13
Cosmos
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14
Kagerou
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15
Misty blue
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16
Babel
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17
Manjusaka
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18
Sakura
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19
Limbo
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20
Snow white
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21
Love parade
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22
Ash-ra
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23
Kogoeru
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24
Coyote
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25
Kiss me god bye
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26
Les Enfants Terribles
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27
Salome -femme fatale-
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28
Moon Sayonara wo Oshiete
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29
Dress
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30
Keijijou ryuusei
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31
Tight rope
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Mundial de escritura: A través de los sueños

A través de los sueños
El siguiente contenido presenta material explítico, sexual y/o violento no apto para menores de 18 años o personas sensibles.

La doctora conecta la máquina. El DC mini comenzaba a funcionar a la perfección. Atsuko deja su ser atrás y se caracteriza como Paprika, la joven despreocupada, alegre y tan empática y social que facilita su trabajo. Ha tenido pacientes extraños, ninguno como este hombre sin nombre. Fantasma se hizo llamar apenas entró a su consultorio, no dijo nada más. No le dio un apellido, no le dio un nombre real, como si fuera realmente un Fantasma que no tuviera pasado, presente o futuro. Sus facciones finas y su piel tan blanca como el papel junto a su cabello sin pigmentación que caía como lluvia sobre sus hombros y espalda le daban una apariencia realmente fuera de lo común. Atsuko piensa que Fantasma era una buena forma de describirlo, pero creía que había algo más allá de usar esa apariencia y sólo ese apodo. Ella como psiquiatra y con el Mini DC piensa llegar un poco más profundo para averiguar y solucionar los problemas que pudiera tener él.

Su amigo, Steve, está fuera del consultorio esperándolo con una caja de cigarrillos que sostiene en sus manos y aprieta con ansiedad: tiene una adicción muy fuerte con el tabaco. Ella con sólo ver como sus dedos se vuelven blancos deseando sacar un cigarrillo y encenderlo, puede deducirlo con suma facilidad. Sus uñas y el tinte de sus dientes le dan la pista para saber que años llevaba así. Steve es muy fácil de leer. Un tipo de mal carácter, despreocupado, con vicios y relaciones inestables. Sólo de verlo puede deducir eso de él y posiblemente, pueda atinar alguna que otra idea más, aunque sólo serían suposiciones. Pero Fantasma… Fantasma es un verdadero misterio para ella. No hay forma de leerlo. Hablar con él tampoco es suficiente, por eso, recure al DC Mini. Tokita le ha hecho los últimos arreglos y ella, ha avanzado mucho con su alter ego en sus terapias.

La habitación en donde están se comunicaba con otra en donde hay una cama para poder ejecutar el DC Mini. Le pide a Fantasma que la siga y se acueste, conectando la máquina a él y haciéndolo dormir. Ella también hace lo mismo usando el DC mini. Con eso, puede ingresar a los sueños de Fantasma y puede analizarlo desde su subconsciente.

Paprika tiene un valor y un temperamento muy diferente a Atsuko, es lo contrario a ella y hasta la considera mucho más temeraria… sin embargo, jamás estuvo preparada para ver lo que iba a encontrarse ahí mismo.

Las paredes están manchadas de sangre, hay un cuerpo de una mujer en el suelo, como si sus extremidades estuvieran desencajándose, rompiendo huesos y ligamentos. Frente al cuerpo sin vida de la mujer, está Fantasma viéndola con tristeza. Las cristalinas lágrimas que se confunden con su piel rodaron por sus mejillas viendo algo revolverse desde la entrepierna de la mujer. Fantasma aprieta los puños mientras unos dedos pequeñitos y con uñas largas emergen cubiertos de sangre, arrastrándose fuera de su útero. Fantasma tiembla cuando ve la sonrisa del bebé cubierto de sangre y placenta masticando un pedazo de vísceras.

Tras de ellos, está Zillah, Nada y los hermanos gemelos riéndose, hablando de conseguir una presa nueva. Y a los pocos minutos, se escucha un grito desgarrador. Voltea a ver y se encuentra con Steve desesperado, gritando el nombre de Vanessa, la mujer que había sido asesinada por su bebé. Consumido por la ira, se lanza a atacar a Zillah con una botella rota, atravesándole la garganta. Steve queda cubierto de la sangre de Zillah mientras Nada, los gemelos y Fantasma ven la escena sin hacer nada.

Fantasma se acerca hasta Steve y lo arrastra lejos del cuerpo sin vida. Su piel blanca contrasta demasiado bien con la sangre que cubría y chorreaba de la piel de Steve. Con el rostro desencajado por la tristeza y el miedo, Fantasma le susurra algunas palabras al oído mientras se mancha de rojo oscuro, como si se corrompiera sólo por ser estar con él.

—Estamos en el T-bird, volando entre las nubes. Te has volcado el whisky encima y apestas a alcohol y tú también apestas ¿hace cuanto que no te bañas? —lo regaña mientras le habla y va dibujando el paisaje que empieza a cambiar poco a poco. Paprika es parte de esto, sentándose en la parte trasera del T-bird junto con ellos, observando la relación tan extraña que ambos tenían. Fantasma acomoda el cabello de Steve tras su oreja y limpia la sangre que ahora, se había convertido en alcohol. Luego, lo empuja a que manejara a la cascada de peces arcoíris para verlos en la noche brillando.

Ella se sorprende, conoce los sueños, sabe ella lo poderosos que son, pero no conoce a nadie capaz de cambiar la realidad, de manipular los sueños tan bien y con tanta calma como lo hace Fantasma.

—Estás loco —le dice Steve.

—Estarán ahí, ya lo verás —responde Fantasma con seguridad buscando la guitarra y comienza a tocar. Sus dedos tiemblan al tocar las cuerdas, aún está nervioso porque recuerda a la perfección donde habían estado antes, pero era Fantasma y Fantasma siempre procura construir un mundo para Steve, uno donde no hubiera problemas, muertes ni dolor. Comienza a cantar desafinado hasta que logra entonarse junto con la música de su guitarra de cinco cuerdas. Su voz gutural suena como un rugido del Mississippi y de forma extraña, eso relaja a Steve.

—Cantas horrible —se ríe Steve mientras pisa el acelerador.

—Horrible es tu cara —canta Fantasma en respuesta ganándole una carcajada de su compañero.

Paprika entonces, sale del sueño tan horrible y acogedor que tenía. Anota algunas cosas en su cuaderno y se queda mirando a Fantasma… es el reto más grande que tiene para tratar. Y no está segura de si tiene la fuerza para tratarlo o volver a participar en uno de sus sueños. Sabe que aquella pareja tan extraña necesita ayuda, pero ni Paprika tiene la fuerza para enfrentar la vida tan horrenda que han llevado.

Apaga el Mini DC y despierta a Fantasma. Le sonríe, cambiando la expresión de susto y sorpresa que se conjuga en su rostro. No está segura de nada. Un paciente es capaz de poner en duda todo lo que ha estudiado durante años. No sabe qué decir, así que intensifica la sonrisa y anota en su cuaderno algo más. Luego, corta un post it y le anota el turno para la próxima semana, cuando esté un poco más preparada para empezar la charla.

—No existe el bien o el mal. Categorizar el mal sólo engendra un mal mayor —dice Fantasma antes de tomar la hoja, doblarla y guardarla en su bolsillo— puedo vivir con eso. Quizá, sea un error arrastrarla más lejos —finaliza y sonríe. Él sólo quería que Steve tomara la terapia y para conseguirlo, él iba a hacerlo primero. Ahora no estaba tan seguro de qué tan útil iba a ser seguir.

Atsuko lo ve salir. Aquella presencia que parece etérea la abruma y ve desde la puerta a Fantasma acercarse a Steve.

—Es una mierda ¿no? —escucha de Steve.

—Es mejor el whisky y las manzanas —sugiere Fantasma. Aquella combinación saca a Atsuko de su sitio y camina hasta la puerta, escuchando a los dos hombres discutir por las bebidas y su presentación en Missing Mile.

Atsuko tiene la certeza de que nunca más los verá por el consultorio y a su vez, sabe que jamás se irán de su cabeza las imágenes de la vida de Fantasma. Cierra la puerta, llama a Tokita y espera que haya traído su almuerzo. Muere por un rollo de huevo con jamón. Se detiene y piensa en su sesión con Fantasma y decide cambiar: sólo desea un rollo de huevo con jamón.

Día 4: elijan cinco libros de su biblioteca: escriban los títulos y los motivos por los que los eligieron. Quédense con uno solo. Escriban un texto que sea la intersección de la trama de ese libro y la historia de cómo ese libro impactó en ustedes, construyan una trama que tenga que ver con ustedes.
¡Hola, soñadores! ¿Cómo están? Cuarto día del mundial y debo decir que este día ¡Fue un quilombo! Y quizá me quede corta con esto. La consigna es larga, confusa y con tres mil caracteres ¡Un imposible! Por sobre todo, cuando la licenciada la explica ¡Ni ella la lleva a cabo! Fue "elige cinco libros, has lo que te digo, ahora olvídate de todo y piensa en un libro que te marcó y escribe de ello". ¿Y qué haces con todo lo que ella te pedía antes? Pues, ni puta idea, así es como lo plantea. No me crean, veanlo ustedes mismos:



Como no tenía idea de cómo hacerlo, hice un menjunje de lo que ella pidió. Y me tomé la libertad de hacer un croosover de Paprika y La música de los vampiros ¡Sueños y vampiros! ¿Qué más podía pedir?

Fue extraño e increíble, que tampoco sé en qué momento empecé a escribir en presente (y de verdad, me pareció extraño cuando lo leí), pero me gusta la interacción entre Paprika y los traumas que van dejando los vampiros en estos personajes. Me extendí muchísimo con el texto, pero fue uno de los que más disfruté escribiendo. Y espero que también disfruten su lectura.

¡Un abrazo!

Mundial de escritura: ¿Estoy vivo?

¿Estoy vivo?
La helada luz de la luna entra por mi ventana y baña mis muñecas y no sé nada más… ¿Estoy vivo? ¿Estoy muerto? ¿Por qué no soy como las nubes del cielo? La luna me ve y comienza a llorar desconsolada.

Ojalá todo fuera tan sencillo ¿puedo volver a los días en los que era un niño? Necesito que llegues, me abraces y me cantes una canción de cuna, como si todo estuviera bien, como si de verdad fuera un buen chico ¿de verdad soy un buen niño?

Recuerdos… si tuviera un deseo ¿podrías concederlo? Puedo verte, oh, mi hermosa diosa, ardiendo, brillante y hermosa. Tu rostro me da miedo, pero ¿serías capaz de conceder mi deseo? Mis pecados te oscurecerán, pero… ¿serías capaz de hacerlo?

Abrázame, así no pueda ver nada. Abrázame, así no me desmorone.

Grito, canto y bailo para no romperme en pedazos, pero sé que la luna es la única que me mira y me acompaña. La luz fría sigue iluminándome y secando mis muñecas ¿me lo concederías? Sólo por esta vez, abrázame para no ver la oscuridad, abrázame para no sentir nada.

He hecho todo lo que he podido, pero he bailado con los demonios y verte ya me es imposible. Tocarte una vez más… cuando he besado el pecado y me unido a él. No puedo seguir contigo, pero lo deseo. Estallo en deseo, pero sé que es imposible, así que sólo abrázame para no ver la oscuridad que me abruma, que me espera, que me absorbe.

Como si fuera un niño ¿podrías acunarme y cantarme esa dulce canción de cuna? Una vez entre tus brazos, todo se volverá tranquilo, me cantaras como si fuera un niño bueno ¿podrías?

Bailamos dentro del sueño, bailamos en círculos una y otra vez. Si esto es un sueño, no quiero despertar. Tú eres mi sueño ¿o yo soy tu sueño? Dentro del sueño, sigamos bailando hasta que nos desvanezcamos ¿hasta cuándo podemos seguir bailando?

Sobre tu regazo, seguimos soñando que esto no termina. Bailemos eternamente, quiero quedarme así para siempre, mi diosa.

Gira sobre mis pasos, baila conmigo, sigue concediéndome mi deseo. Aunque haces señas extrañas y no te entiendo, no quiero dejar este sueño de entrelazar tus dedos a los míos y girar en círculos y girar… y soñar y soñar.

Hazlo por mí y canta para mí. Canta esa dulce canción de cuna y bailemos juntos hasta que la luna deje de llorar, hasta que el sonido cese y los colores desaparezcan, aquí. Dentro del sueño todo es tranquilo, todo es mejor. Tú eres mi sueño.

¿Hasta cuando podremos estar así? Hace frío y empieza a oscurecer. Nos detenemos y no quiero dejarte. Estoy sobre tu regazo y sueño que bailamos. Te veo hacer gestos y no te entiendo, sólo cántame y acúname contra tu pecho.

Soy un niño bueno.

Deja que el sonido se disperse y nos desvanezcamos ligeramente de la realidad, como si no fuéramos a volver nunca del sueño, como si pudiéramos bailar para siempre, los dos, giremos y bailemos.

Cántame esa dulce canción de cuna y concede mi deseo: quiero dormir para siempre, sólo, déjame dormir… ¿puedes hacerlo por mí? ¿Sí?

Esa dulce voz… sólo quiero dormir y seguir en el sueño. Cántame esa dulce canción de cuna una vez más.

Soy un niño bueno, ¿verdad?

Día 3: escribir sobre la derrota más grande que hayan tenido. El objetivo no es que suene dramática sino más bien cómica, que puedan tomar distancia de esa situación y narrar con desapego y gracia.
¡Hola, mis soñadores! ¿Cómo están? ¿Lo han leído completo! Y me salté la consigna como debía ser. La verdad, no tenía idea para escribir sobre un fracaso en tono de humor y como la consigna más que nada sumaba puntos en la instancia final... no era obligatoria. Así que hice lo que quise ¡pero bien depre fue este día! No sé si es porque no sabía cómo encarar la consigna, por la lista de reproducción y Atsushi cantando sus traumas de la infancia que termine escribiendo esto ¡Más traumático todavía!

Personalmente, me gustó mucho el resultado final, y quizás, en algún momento retome la consigna original y escriba sobre un fracaso de manera divertida. Por lo pronto, los dejo.

¡Un abrazo!