Ir al contenido principal

Mundial de escritura: ¿Estoy vivo?

¿Estoy vivo?
La helada luz de la luna entra por mi ventana y baña mis muñecas y no sé nada más… ¿Estoy vivo? ¿Estoy muerto? ¿Por qué no soy como las nubes del cielo? La luna me ve y comienza a llorar desconsolada.

Ojalá todo fuera tan sencillo ¿puedo volver a los días en los que era un niño? Necesito que llegues, me abraces y me cantes una canción de cuna, como si todo estuviera bien, como si de verdad fuera un buen chico ¿de verdad soy un buen niño?

Recuerdos… si tuviera un deseo ¿podrías concederlo? Puedo verte, oh, mi hermosa diosa, ardiendo, brillante y hermosa. Tu rostro me da miedo, pero ¿serías capaz de conceder mi deseo? Mis pecados te oscurecerán, pero… ¿serías capaz de hacerlo?

Abrázame, así no pueda ver nada. Abrázame, así no me desmorone.

Grito, canto y bailo para no romperme en pedazos, pero sé que la luna es la única que me mira y me acompaña. La luz fría sigue iluminándome y secando mis muñecas ¿me lo concederías? Sólo por esta vez, abrázame para no ver la oscuridad, abrázame para no sentir nada.

He hecho todo lo que he podido, pero he bailado con los demonios y verte ya me es imposible. Tocarte una vez más… cuando he besado el pecado y me unido a él. No puedo seguir contigo, pero lo deseo. Estallo en deseo, pero sé que es imposible, así que sólo abrázame para no ver la oscuridad que me abruma, que me espera, que me absorbe.

Como si fuera un niño ¿podrías acunarme y cantarme esa dulce canción de cuna? Una vez entre tus brazos, todo se volverá tranquilo, me cantaras como si fuera un niño bueno ¿podrías?

Bailamos dentro del sueño, bailamos en círculos una y otra vez. Si esto es un sueño, no quiero despertar. Tú eres mi sueño ¿o yo soy tu sueño? Dentro del sueño, sigamos bailando hasta que nos desvanezcamos ¿hasta cuándo podemos seguir bailando?

Sobre tu regazo, seguimos soñando que esto no termina. Bailemos eternamente, quiero quedarme así para siempre, mi diosa.

Gira sobre mis pasos, baila conmigo, sigue concediéndome mi deseo. Aunque haces señas extrañas y no te entiendo, no quiero dejar este sueño de entrelazar tus dedos a los míos y girar en círculos y girar… y soñar y soñar.

Hazlo por mí y canta para mí. Canta esa dulce canción de cuna y bailemos juntos hasta que la luna deje de llorar, hasta que el sonido cese y los colores desaparezcan, aquí. Dentro del sueño todo es tranquilo, todo es mejor. Tú eres mi sueño.

¿Hasta cuando podremos estar así? Hace frío y empieza a oscurecer. Nos detenemos y no quiero dejarte. Estoy sobre tu regazo y sueño que bailamos. Te veo hacer gestos y no te entiendo, sólo cántame y acúname contra tu pecho.

Soy un niño bueno.

Deja que el sonido se disperse y nos desvanezcamos ligeramente de la realidad, como si no fuéramos a volver nunca del sueño, como si pudiéramos bailar para siempre, los dos, giremos y bailemos.

Cántame esa dulce canción de cuna y concede mi deseo: quiero dormir para siempre, sólo, déjame dormir… ¿puedes hacerlo por mí? ¿Sí?

Esa dulce voz… sólo quiero dormir y seguir en el sueño. Cántame esa dulce canción de cuna una vez más.

Soy un niño bueno, ¿verdad?

Día 3: escribir sobre la derrota más grande que hayan tenido. El objetivo no es que suene dramática sino más bien cómica, que puedan tomar distancia de esa situación y narrar con desapego y gracia.
¡Hola, mis soñadores! ¿Cómo están? ¿Lo han leído completo! Y me salté la consigna como debía ser. La verdad, no tenía idea para escribir sobre un fracaso en tono de humor y como la consigna más que nada sumaba puntos en la instancia final... no era obligatoria. Así que hice lo que quise ¡pero bien depre fue este día! No sé si es porque no sabía cómo encarar la consigna, por la lista de reproducción y Atsushi cantando sus traumas de la infancia que termine escribiendo esto ¡Más traumático todavía!

Personalmente, me gustó mucho el resultado final, y quizás, en algún momento retome la consigna original y escriba sobre un fracaso de manera divertida. Por lo pronto, los dejo.

¡Un abrazo!


Comentarios

  1. Uy da miedito, genial relato

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Un poquito, llegar a ese nivel de desesperación ¡Uff!

      gracias por pasar.

      ¡Un besito!

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Relato juevero: rompiendo cadenas

Rompiendo cadenas Cuando le habían propuesto escapar, había dicho que sí sin saber nada. Él había sido esclavo toda su vida, siempre cumplió con los deseos del patrón sin importarle nada más que él. No había lugar para nada más; ni sueños, ni esperanzas, ni amor propio. Pero algo había en él que le daba curiosidad, que quería saber qué había más allá a donde lo llevarían. Era riesgoso, se irían en la madrugada, cuando todos durmieran y aunque reducía los riesgos, no los eliminaba. Ansioso, esperó la caída de la noche, guardando apenas un par de trapos viejos que tenía por ropa en una bolsa agujereada por las polillas. Ernesto quedó en vilo, esperando que Sara llegara para decirle cuándo partir. Sus ojos profundos veían en horizonte oscuro pensando en lo que habría más allá de aquella casa; la gente que encontraría; los sueños que conocería, ¡un mundo de posibilidades! Eran siete en total. No habían reclutado más por ser peligroso, de hecho, llevar un grupo tan

Cómo calentar su corazón

Cómo calentar su corazón Ella llega a la casa. Ha hecho frio, el agua nieve la ha atrapado en la calle y le ha dejado el cabello y el abrigo mojado. Se lo quita, se desarma la cola de caballo, sacude su cabello y lo peina con los dedos. Enciende la chimenea y se frota las manos esperando entrar en calor. Ahí se ve el dedo anular. Se ha olvidado el anillo en el bolsillo. Vuelve, caminando casi de puntitas en el piso frío, busca en el bolsillo y lo encuentra con una sonrisa. Lo coloca en su dedo y lo mira pletórica. No quiere que la llamen mujer infiel, por eso se quita el anillo para hacer el amor con otro. Sopla el aliento en sus manos y luego, va a la cocina. Enciende la radio y cambia de emisora hasta que deja el insípido noticiero y encuentra música con la que bailar. Su esposo está por llegar y ella no ha preparado la comida. Lo ama, pero tiene amor para alguien más. Su corazón es demasiado grande para una sola persona. Pero está segura de que él no lo entendería, así que es l

52 retos: Promesas cumplidas

El siguiente contenido presenta material explítico, sexual y/o violento no apto para menores de 18 años o personas sensibles. Promesas cumplidas Los dioses, en ocasiones, hacían promesas de las que se olvidaban rápidamente. A veces pasaba tanto tiempo —aún para ellos que eran inmortales— que ni siquiera lo reclamaban. Salvo un dios: Hades. Él se lo había dicho a Perséfone el día que la llevó al inframundo: él no la había raptado, sólo se cobró la promesa que su madre hizo hacia varios siglos. Ella le había creído y a pesar de que no lo conocía de nada, aceptó quedarse en el inframundo un tiempo para cumplir la promesa de su madre y así, hacerle compañía a Hades. Perséfone jamás pensó que iba a pasarla tan bien en el Inframundo. Había oído cosas terribles en su hogar. Que estaba podrido y olía terrible; los monstruos asediaban en todos lados; había muertos colgando de los cielos y restos por cualquier camino que andarás; incluso había un rumor acerca de que a Hades le gustaba col